Volumen 2
Lobos ibéricos. Indicios de presencia
Para buscar indicios de la presencia del lobo hay una serie de premisas importantes que debemos tener muy en cuenta para obtener éxito en la búsqueda:
- Conocer perfectamente la bioetología de la especie: en este volumen trataremos importantes aspectos etológicos relacionados con el marcaje territorial por medio de alguno de estos indicios: heces, orina y rascaduras principalmente.
- Conocer de manera concreta la distribución de la especie para buscar rastros de lobo… ¡Dónde haya lobos!
- Informarse y documentarse en centros de interpretación zonales, hablando con biólogos, guardas forestales, agentes del Seprona y demás autoridades, en qué lugares puede localizarse la especie, para no molestarla en ningún momento. Recordemos que para la realización de estudios científicos se necesitan una serie de permisos según lo que se vaya a estudiar y utilizar.
- Tener imaginación y ponerse “en la piel del lobo” para intentar entender su conducta y por qué, por ejemplo, una secuencia de huellas que iban rectas, de pronto paran en seco y se redirigen perpendicularmente por haber cruzado un rastro de olor de corzo… Este punto es fundamental y nos ayuda mucho a la interpretación de los rastros.
- Hacer una exhaustiva labor detectivesca y como hemos comentado en otras publicaciones, realizar una adecuada integración de indicios: búsqueda de más de un indicio, rastro o señal de un animal y una vez encontrados, reunirlos y unificarlos de una forma correcta y una vez integrados, hacer un juicio diagnóstico de la especie responsable.
- Tener prudencia cuando encontremos un indicio, que presuponemos de lobo, pues nunca debemos apresurarnos a asegurar su autoría.
Si por ejemplo, nos encontramos un excremento que por sus características morfológicas, medidas y composición pudiera ser de lobo, debemos estudiarlo desde tres puntos de vista:
A. Vista global o aérea: los excrementos, al igual que otros indicios, son como palabras sueltas, las cuales sin un texto o contexto, no suelen significar mucho por sí solas. Localizado un excremento, debemos tener una visión panorámica global observando el macroentorno del mismo, el ecosistema incluso, y para ello, podemos subirnos a una elevación del terreno (piedras, árboles, etc.) para “entender esa visión”. Vamos a poner un ejemplo que explica cómo realizar este reconocimiento con una experiencia real: en cierta ocasión nos encontramos con un l excremento que estaba localizado en un camino rural, a unos tres kilómetros del núcleo urbano más cercano y situado entre unas matas de roble, salpicado con castaños y algún otro pino en una zona lobera. Los roquedos cercanos donde nos subimos eran de tipo granítico y el punto de agua más cercano estaba a 1 km. Todos estos datos los debemos apuntar en nuestro cuaderno de campo (que hoy en día puede ser el ipad o los móviles de última generación), y esto sería una vista global o aérea.
B. Vista local: en este caso observamos el indicio y los alrededores cercanos. El excremento del ejemplo lo tenemos delante de nosotros y observamos que la situación en el camino es central, y que está depositado sobre una mata de hierba y no directamente sobre el suelo. Alrededor del mismo no encontramos ningún otro excremento, huella ni indicio. El cruce más cercano se halla a unos 300 metros.
C. Vista puntual o macro: en este caso nos acercamos al excremento y lo observamos “muy de cerca”. Tomamos datos de su forma, color, textura, consistencia, medidas, olor, etc… Se debe tomar la geolocalización de todos los indicios encontrados. Y si el estudio que estamos realizando lo estima, con las precauciones higiénicas adecuadas, pasaremos a ver de forma exhaustiva su composición (pelos, huesos, etc.) recordando respetar el indicio y sólo si es necesario, recoger un fragmento. Si no, dejarlo exactamente donde estaba y como estaba.
Procederíamos de igual forma en el caso de tratarse de una huella, una escarbadura, una mata de pelo o cualquier indicio encontrado. Con los resultados conjuntos de los tres puntos de vista, se analizarán los datos de forma concienzuda y en el caso del excremento del ejemplo llegaríamos a un posible sospechoso, achacando el indicio al lobo ibérico. Con experiencia y tesón, podemos acertar hasta un 80% ó 90% en la autoría de los indicios.
Si con los datos obtenidos mediante estas tres visiones no tenemos suficiente criterio de identificación, es cuando de nuevo intentaremos la integración de indicios ya citada, buscando en los alrededores del primer indicio hallado, cualquier otra señal. En el caso del excremento ejemplo, buscaríamos una secuencia de huellas de unos 8 cm. de ancho x unos 11 cm. de largo en algún terreno adecuado cercano. Si por el contrario, halláramos huellas de mayor tamaño, podríamos achacar la autoría a los mastines del tío Jacinto que a veces pasan por la zona.
Tenemos que tener en cuenta dos términos importantes más, aparte de la integración de los indicios, que son, por un lado el ya conocido dinamismo de indicios y por otro, el nuevo término acuñado por nosotros para una mejor comprensión que es la asociación vinculante de indicios.
- Dinamismo de los indicios: la acción de los agentes atmosféricos modifica y “desgasta” todos los rastros e indicios del lobo y eso puede interferir y dificultar su correcta identificación. Un excremento de nuestro lobo recién depositado a las 7 de la mañana el 15 de julio cuando el animal se dirige a su encame, brilla y muestra el mucus intestinal; cuando van pasando las horas, el excremento se va deshidratando, perdiendo su brillo y las sustancias volátiles también pierden su efectividad de forma progresiva hacia las 8 horas de su defecación; por el contrario, un excremento con una antigüedad de 4 o 5 días y una lluvia primaveral leve, puede tener un engañoso aspecto reciente. En general podemos decir que la mayor parte de las variaciones en la humedad, consistencia y peso del excremento se producen en las etapas inmediatas a su deposición, para posteriormente variar de forma mucho más gradual y lenta.
Por eso en la búsqueda de indicios es importante reseñar siempre las condiciones climatológicas en las que se encontraron. Como veremos más adelante, debido a la costumbre que tienen los lobos de defecar de forma regular y sucesiva en el centro y lateral de los caminos rurales, estos indicios suelen ser rápidamente aplastados por vehículos de todo tipo (todoterrenos, tractores, quads, etc.), o incluso, pisoteados por ganado que pase por allí. Por eso es importante intentar descubrir e identificar los indicios lo antes posible. Al igual que con los excrementos, los agentes atmosféricos y “humanos” actúan sobre las huellas: una huella clara de zorro en una nieve blanda de unos 15 cm. de espesor, se convierte en un parecido más que razonable a una de lobo mucho más grande y deformada, sólo con la acción del sol en un período de dos horas, lo que nos puede inducir a error.
- Asociación vinculante de indicios: nos referimos con este término a aquellas ocasiones en las que el lobo, de una forma totalmente voluntaria realiza más de una acción para dejar indicios con la función de potenciar el marcaje. El ejemplo más típico es la asociación de heces y/u orina a los arañazos o a las rascaduras en el suelo para su potenciación vinculante.
Por último, recordar tres puntos fundamentales:
- La ausencia de indicios en una zona, en la que previamente se ha confirmado la presencia de lobo, no significa la ausencia de la especie. En más de una ocasión hemos estado temporadas enteras sin observar ni un sólo indicio, aún estando los lobos presentes. Debemos ser muy cautelosos a la hora de sacar conclusiones máxime respecto a la confirmación de la existencia del lobo. Además y como comentamos y comentaremos en alguna parte de esta obra, el lobo “hace lo que quiere y donde quiere”, por lo que en muchas ocasiones hay una gran irregularidad en la existencia de sus indicios.
- Recordemos de nuevo que en el caso de excrementos y arañazos principalmente, debemos respetar al máximo el indicio y sólo en caso necesario por estudio científico o censo de la población, recoger una muestra, manipularlo o destruirlo. Recordemos que la mayor parte de los indicios del lobo tienen gran importancia en la demarcación del territorio o para expresar muchos rasgos y actitudes de su bioetología. Además, añadir en este punto, que se deben tener las máximas condiciones higiénico-sanitarias en el caso del manejo del excremento, por la posibilidad de contaminación de la muestra si el objetivo es realizar algún estudio científico o genético y por la posibilidad de contraer enfermedades parasitarias al manipularlo con las manos.
- Por supuesto, queremos dejar muy claro que si se quisiera la verdad absoluta y científica de la autoría de un indicio observado o hallado, la única forma sería la realización de las pruebas de ADN con una muestra orgánica, si eso es posible, ya sea de las heces, orina, saliva o de pelo, por ejemplo en casos de daños a ganado, para la realización, en este caso, de una gestión lobera adecuada. Sin esta prueba, los resultados de cualquier observación o hallazgo se deberían tomar con cautela y si somos estrictamente científicos, decir que hemos hallado un indicio compatible con lobo.
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